Instituto Alemán Puerto Montt

MIS DÍAS EN LA LIBRERÍA MORISAKI

Por Consuelo Sánchez Román

En un libro de 155 páginas Satoshi Yagisawa nos narra una historia ambientada en Tokio, en el barrio de las librerías rodeado de grandes edificios modernos.

La librería Morisaki ha pertenecido a la familia durante tres generaciones, el tío Satoru ha dedicado su vida a los libros.

La protagonist6a, Takako es una joven solitaria que vivía con una gran modestia a pesar de haber cumplido 25 años. Ella y su tío Satoru no se habían visto en diez años, por esto ella quedó muy extrañada al escuchar que su tío la requería para que lo visitara un tiempo. El tío debía ausentarse por las mañanas para asistir a un tratamiento médico y necesitaba que alguien se quedara a cargo de la librería.

Al llegar , la joven entra en contacto con los grandes escritores japoneses y a medida que pasa el tiempo, a través de diferentes lecturas, va olvidando el sufrimiento que le ha provocado su exnovio Hideaki. Para distraerla, su tío la invita a un antiguo café, lugar preferido por famosos escritores, de esta forma ella aprende cada día más sobre literatura al escuchar las interesantes discusiones.

En el plano familiar, el tío le cuenta su separación de Mamoko, confesándole que aún ama profundamente a la esposa que lo ha abandonado.

Tatako está insomne y lee un libro “Hasta la muerte de una joven” de Muro Saisei ( uno de los principales poetas japoneses); el protagonista tras haber pasado su adolescencia en Kanazawa se muda a Tokio para cumplir su sueño de convertirse en poeta. La lectura cautiva a Takoko hasta tal punto que vuelve a leer varias veces lo escrito por Saisei.

En el barrio de las librerías trabajan también dos jóvenes, Tomo es camarera en un café, y él Takano vendedor de una librería. Este le pide a Takako que lo ayude a acercarse a Tomo, de esta forma Takako piensa en el significado del amor.

Una noche su tío le dice que la considera una bendición, porque cuando la madre de Takako la llevó a la familia, él se sentía muy vacío interiormente, llevaba una existencia apática, pero cuando la vio a ella, tan pequeñita sintió que su corazón se llenaba de una cálida luz que le generaba una fortísima voluntad, por eso él la considera una bendición y le confiesa que ha encontrado su sitio en el mundo y que ese sitio es la librería Morisaki.

Esta reflexión nos recuerda “el dasein” de Heidegger, el “ser en el mundo”, el encontrar nuestro lugar, saber reconocerlo y vivir con alegría.

Una noche Takako recibe una llamada de ayuda de su exnovio, Hideaki, acude a visitarlo a medianoche , con su tío, y lo encuentran con su actual novia, Murano, al verla Takako recrimina fuertemente a Hideaki por haberla dejado, tienen una fuerte discusión en la que ella le grita que es un ser humano con sentimientos, frente a la inmensa frialdad con la que él la trata.

Luego de esta visita ella decide abandonar la librería y encuentra un empleo en una pequeña agencia gráfica y un nuevo departamento. Antes de irse definitivamente recibe la visita de Murano, la actual novia de Hideaki quien le cuenta que él había anulado la boda porque se había dado cuenta de que seguía enamorado de Takako.

La última noche en la librería su tío le regaló muchos libros y le pidió que prometiera no tener miedo a enamorarse porque amar es maravilloso.

Al partir, muy temprano en la mañana, su tío trataba de retenerla y lloraba como un niño.

Una noche, al estar el tío Satoru cerrando la librería se presenta sorpresivamente su mujer; Momoko, a la que no veía hacía cinco años, desde que ella lo había abandonado; ella sube a instalarse al departamento arriba de la librería.

El tío se comunica con Takako y le pide que investigue las intenciones de Momoko al volver tan repentinamente. Takako recuerda que sus tíos se conocieron en Paris cuando Momoko vivía en esa ciudad y Satoru viajaba por todo el mundo, como un errante viajero. Luego vuelven a Japón, se casaron y fueron felices hasta que un día Momoko desapareció por cinco años.

Takako visita el café de su amigo Sabu y encuentra a un joven alto y delgado, de entre veinticinco y treinta años, con un aspecto muy formal, tenía un libro abierto sobre la mesa, ella lo reconoce como un cliente habitual de la librería en la que él pasaba largas horas leyendo. Un cliente habitual de Morisaki no podía ser otra cosa que un lector apasionado, conocedor de los grandes escritores, le dice que lo importante de la lectura es sentir auténticamente las grandes emociones que el escritor transmite. Lo invita a compartir un café, él se presenta como Wada Akira, trabajaba en una editorial cercana, le cuenta que su pareja lo había abandonado y encontraba genial que Takako hubiese estado un tiempo en la librería “recargando las pilas”. Al despedirse Wada le comunica que acude todas las noches al café y que pueden encontrarse nuevamente .

Cada noche la tía Momoko le prepara exquisitos platos de la cocina japonesa. Un día la invita a hacer un viaje a Okutama, lugar donde se encuentra una montaña enorme que tiene un santuario histórico en la cima.

Entretanto se entera de que sus diarios encuentros con Wada en el café tenían para él como objetivo esperar a una joven a la que Takako había visto con él en la librería y no a un interés por ella misma. El le explica que siempre se ha considerado una persona lúcida y racional; sin embargo se ha dado cuenta de que una parte de él se deja llevar por variadas emociones, algunas personas han dicho: “Wada, eres una magnífica persona, pero no eres interesante”.

Esto hace reflexionar a Takako acerca de la percepción que los demás tienen sobre los otros.

La protagonista junto a su tía Momoko inician el viaje en tren a “la montaña mágica”, luego en un autobús que las lleva a los hostales de la montaña, una vez allí Takako contempla encantada el paisaje de la altiplanicie, que le genera un sobrecogimiento espiritual.

El santuario tenía múltiples estatuas de piedra, había sido construido por el año 710, y a partir de la edad media era un lugar de culto de las montañas de Kanto. Takako y Momoko recorren varios senderos de la montaña; la ciudad de Tokio se vislumbra a lo lejos desde la cima.

Momoko le cuenta que había regresado junto al tío Satoru porque había tenido un sueño: iba sola en una barca que se alejaba del muelle donde estaba Satoru despidiéndose con la mano hasta que su figura se hace invisible y ella queda sola en mitad del mar. Le confiesa que ha regresado con el tío Satoru porque está gravemente enferma y cree que tiene poco tiempo de vida.

Al regresar a Tokio había desaparecido otra vez dejando una nota: “Gracias por todo, cuídate”

El tío se comunica con Takako y le pide que vuelva a la librería para él dedicarse a buscar a Momoko.

Ella vuelve una noche al café Subouru y encuentra a su amigo Wada quien ha guardado el libro “Amistad” de Mushanokoji, libro olvidado por ella hace mucho tiempo, se siente inmensamente feliz de haberlo visto.

Finalmente el tío recobra el amor de Momoko y viven juntos a la vez que Takako los visita a menudo disfrutando de las deliciosas cenas que prepara la tía e irá descubriendo poco a poco una forma de comunicarse y de relacionarse con parte de los libros para llegar al corazón.

Por Consuelo Sánchez Román

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